Curiosa manera de llamar a algo tan usual, y a la vez, tan complejo. La muerte es aquello que nos ha legado la capacidad de filosofar. En algunas ocasiones representado como un esqueleto ataviado con una túnica negra, una guadaña y un reloj de arena... A veces fortuita, en algunas provocada o buscada.
La muerte, la manera universal de simbolizar el cese de la funciones vitales, psíquicas y anímicas de un ser humano.
Hablar de la muerte es hablar de la vida. Una siempre es el inicio y final de la otra.
La muerte en sí es algo sagrado, se le ha ostentado como una de las mayores penas y reviste las peores pesadillas de aquellos que ven a la muerte como el fin de un ser.
¿Qué opinas tú de la muerte? Creo una de las primeras alternativas es iniciar con preguntas determinadas para empezar a pensar la muerte. La muerte es una construcción conceptual y a la vez noción humana, pero la manera de describirla en ocasiones se limita a un punto de vista religioso.
Comparado con las múltiples ramificaciones que puede tener la muerte y sus temas relacionados, una única respuesta parece irrisoria y reduccionista.
Si tú deseas empezar a reflexionar sobre la muerte convendría que respondieras, de la manera más honesta, las siguientes preguntas:
¿Qué es la muerte?
¿Cómo
te enteraste que existía la muerte? ¿A qué edad?
¿La
muerte de quién sería una catástrofe para mí?
¿Mi
muerte para quién sería una catástrofe?
¿Cómo
te daría pánico morir?
¿Cómo
te gustaría morir?
Desde
la perspectiva de mi religión, ¿qué es la muerte?
¿Le
diría a un paciente que está en fase terminal?
¿Cuál
es mi postura ante la ‘muerte asistida’?
¿Cuál
es mi postura ante el suicidio mío y el de un familiar?
¿Qué
haría o dejaría que le hicieran a un familiar en fase terminal?
A
una persona moribunda, ¿qué le diría?
¿Qué
otro nombre le pondría a la ‘muerte’?
¿Pensaste
en suicidarte?, ¿a qué edad?
¿Pensaste
en matar a alguien? ¿Cómo lo matarías?
¿Existe
algo después de la muerte?
¿Crees
en la reencarnación?

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