Introducción
Sin duda, es deseable que el conjunto de las cosas pueda,
a largo plazo, ser puesto en palabras, de modo que esto pueda ser inscrito en
la memoria de la humanidad y ante todo en la de las personas directamente
implicadas, de su familia y de sus descendientes. Pero hay horrores y terrores
que no tienen palabras a su medida y que, además, difícilmente encuentren oídos
que puedan escucharlos y comprenderlos.
-Claude Nachin. El psiquismo ante las prueba de las
generaciones.
Durante nuestra vida, han ocurrido eventos dentro de
nuestro núcleo familiar que se guardan de manera recelosa. Desde nuestra más
tierna infancia hemos escuchado incontables veces discutir a los adultos sobre
temas que son impropios de lo más niños. Siempre nos dijeron que había cosas de
adultos exclusivamente y que por tanto tú, al ser un niño, no tenías la
capacidad de comprender o de poder soporta tales discusiones.
Nuestras familias por lo general guardan secretos que no
son hablados pues ocasionaría la vergüenza y la ruina de la reputación
familiar. Dedicando la mayoría del tiempo a ocultar, en lugar de hablar las
cosas, aquellos que son desprovistos de la información andarán con la
incertidumbre y la ignominia. Incluso nunca son revelados.
En tales casos esto perjudica a las posteriores
generaciones. Reza un viejo refrán “los pecados del padre, pasan al hijo”, y de
cierta manera es bucle que condena a
las siguientes generaciones a luchas con criptas (secretos) y fantasmas. La alusión
expuesta por Serge Tisseron es una analogía sumamente interesante pues, más
allá de caer en obtusos y debatibles temas de cuestiones sobrenaturales, él
hace una inferencia entre aquellos aspectos de la herencia psíquica de las
personas, donde destaca y distingue la transmisión intergeneracional (lo
aprendido directamente de los padres) de lo transgeneracional[1]
(referente a tres generaciones previas) donde cada una de esas cosas aprendidas
y aquello no dicho se guarda, se calla el síntoma. Lo que más quisiera un
sujeto que manifiesta el síntoma (inconscientemente)
es discutir el secreto guardado y poner fin a los conflictos familiares.
Es necesario establecer que se considera al psiquismo
humano es poseedor de una herencia psicológica, adquirida por un proceso de
aprendizaje de patrones o estilos de comportamiento que los miembros de la
nueva generación toman de los adultos que fueron significativos para su
desarrollo. Las personas tenderán a repetir acontecimientos que los marcaron en
su infancia. Sin embargo, parece ser que no solo se repiten las cosas que
ocurren directamente entre una madre o padre y su hijo(a), (transmisión
intergeneracional) sino que también existen influencias del mundo
representacional de los abuelos en el desarrollo y en la estructuración
psíquica de un nuevo ser, (transmisión transgeneracional), esto repercutirá en el desarrollo de ése
nuevo ser.
En El psiquismo
ante la prueba de las generaciones. Clínica del fantasma de Tisseron (1995)
dio nociones para entender algunos síntomas y patologías de pacientes que son
portadores de duelos y traumas no elaborados de sus padres o abuelos. Y es
justamente a lo que consagraré su estudio. Tisseron plantea que el
funcionamiento psíquico individual no sólo se relaciona con los conflictos
propios de la especie y las experiencias particulares de cada uno, sino que
también tienen injerencia las vivencias comunes y los accidentes singulares que
marcaron la vida de los padres, abuelos, colaterales y amigos. Por lo que
comprender el trauma, tanto en la primera como en las generaciones siguientes,
alcanza su esencia cuando aprehendemos la totalidad de sus relaciones
históricas. Cuando los eventos traumáticos exceden la capacidad del psiquismo
del individuo para elaborarlos, pensarlos y expresarlos, el impacto de estos
acontecimientos queda instalado como algo ‘extraño’, acallando o silenciando
con ello aquellas vivencias que no son procesadas por el individuo. Son ciertas
imágenes mentales las portadoras de la transmisión, y que estas imágenes se
construyen tanto a partir de la propia vida libidinal, como de las indicaciones
y rastros de experiencias dolorosas de los ascendientes, no elaborados y/o de
algún tipo de registro de indicios sobre secretos familiares no develados. Es
pues la idea que Tisseron trata de denotar.
La familia por otra parte ostenta dos funciones, la
primera hace referencia a la contención, la cual consiste en la capacidad de
poder aceptar en su seno el contenido psíquico de cada uno de los miembros de
la familia. (Dicho contenido psíquico nace de las experiencias vividas en conjunto
o por separado.) Y otra que va a transformar esas experiencias en objetos
psíquicos inconscientes familiares, estos pueden ser transformados o no pueden
serlo. Los objetos no transformables permanecen enquistados, incorporados e
inertes y de manera inconsciente son tomados a través de un pacto por uno o varios
miembros de una generación posterior, el cual, puede ser un lastre para
generaciones posteriores (Tisseron, et al., 1995) .
Por tanto es una gran carga tanto para la familia como
para al individuo la manera en que afectara las cosas que no se hablen. Aunado
a ello, Tisseron sostiene que existen tres instancias donde radica el eje
principal de no hablar las cosas y las cuales se transforman en los lastres que
pesarán sobre las siguientes generaciones, las cuales repetirán el mismo y
fatídico destino que sus ancestros.
Cuando Tisseron hace referencia a la cripta y a los
fantasmas no es un tema relacionado con lo sobrenatural, es sin embargo, algo
tan azaroso para el provenir de los individuos que podría generar un escalofrío
en las personas que hayan pasado por un problema relacionado a lo expresado por
Serge. La cripta entraña un mundo fantasmático
particular que lleva una vida separada y oculta; son fantasías de incorporación
que se manifiestan clínicamente en los periodos de descompensación en los
pacientes” (Tisseron, et al., 1995: 83).
El fantasma por otra parte se le denomina Fantasma a los
efectos que la cripta de un padre produce en sus descendientes. Tenemos dos
tipos según la generación en donde impacta. Fantasma de primera generación. Se
le llama así al efecto producido en el hijo de un padre portador de cripta (Tisseron, et al.,
1995), refiere que cuando el padre ha renegado una experiencia
fundamental de su propia vida, (está encriptado) el hijo excluirá de su vida el
derecho que no pudo ser ejecutado por su padre.
Cuando el padre portador de cripta se descompensa en los
momentos de turbulencia, afectará al niño porque sus acciones recaen y se
expresan de manera violenta en forma de angustia, de cólera, incluso con otras conductas
desorganizadas, por lo que el niño, tratando de comprenderlas, reaccionará
también de una manera incongruente reflejando de manera simultánea el síntoma
de su padre (Tisseron, et al., 1995) . A la par menciona
que las criptas del padre serán reemplazados por palabras que tengan una vaga
semejanza fonética con ellos, lo que hace difícil descifrarlos. De tal manera que
lo que era ‘indecible’ para el padre, se vuelve ‘innombrable’ para el hijo. La
persona, en este caso el niño, es influida en su desarrollo no sólo por lo
intergeneracional sino también por lo transgeneracional, dicha transmisión se
da de manera inconsciente gracias al amor ciego que un descendiente tiene por
un objeto transgeneracional. Con todo eso lo que tenemos es una repetición de
historias o de síntomas, con la esperanza de obtener una resolución diferente
donde se satisfaga el deseo y no se oculten los hechos por vergüenza o dolor de
un ancestro.
Al pasar el tiempo lo
indecible en primera generación; aquello de lo cual no se hablará se transforma
en un innombrable en la segunda generación (ésta carecerá de simbolización y no
será representada verbalmente), y en un impensable en la tercera que será
percibido como un extraño, sin embargo, no podrán concebirlo ya que al no haber
sido nominadas dichas experiencias emocionales por los padres, no pueden ser
objeto de ninguna representación verbal en los descendientes, lo que conduce a
un proceso posiblemente de frustración a la hora de simbolizarlo.
Notas finales
Lo transgeneracional sigue siendo un
terreno sumamente amplio donde convergen hechos ligados directamente con el
desenvolvimiento de la familia de cada persona.
Cada acción cada problema o duelo que no se supere y no se haga del
conocimiento, irremediablemente llegará a tener repercusiones en el desarrollo
del psiquismo de las generaciones venideras.
Con todo eso lo que tenemos es una repetición de
historias o de síntomas, con la esperanza de obtener una resolución diferente
donde se satisfaga el deseo y no se oculten los hechos por vergüenza o dolor de
un ancestro. Los miembros de cada generación deben realizar los duelos
correspondientes.
Es necesario que por medio del esclarecimiento se den a
conocer estos problemas dentro de las familias. Es increíble la gran cantidad
de secretos y cosas que no se platican en una familia simplemente para evitar
que se separen, al final de cuentas lo que obtendrán son más problemas que irán
creciendo y siendo incapaces de introyectarlo y darle un cauce más sencillo
para simbolizarlo y expresarlo. Las familias deberías tratar de facilitar a sus
descendientes la manera en que platican sobre los eventos históricos, problemas
sociales y dentro de su núcleo familiar. No es excusable el hecho de decir que
los niños no entenderán el tema. Tras las teorías de Freud y de los
psicoanalistas de niños es necesario reconocer que los niños pueden controlar y
asimilar la información. Es mejor prevenir y hacer realmente conscientes a las
siguientes generaciones de los errores que hemos cometido como sociedad en eras
anteriores. Lo lamentable es que cada vez más el acallar y olvidar los
precedentes es más fácil que hablarlo y destapar todos los problemas que
cargamos la raza humana. El bagaje que tenemos como sociedad sentará el
precedente de nuestro porvenir espero, desde mi concepción, luzca mejor que el
panorama actual.
Bibliografía
[1]
Objeto
transgeneracional como un ancestro pariente, directo o colateral, que suscita
fantasías y provoca identificaciones en uno o varios miembros de la familia.
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