martes, 24 de enero de 2017

Fantasmas y criptas; conflicto psíquico transgeneracional. [Apunte]

Introducción


Sin duda, es deseable que el conjunto de las cosas pueda, a largo plazo, ser puesto en palabras, de modo que esto pueda ser inscrito en la memoria de la humanidad y ante todo en la de las personas directamente implicadas, de su familia y de sus descendientes. Pero hay horrores y terrores que no tienen palabras a su medida y que, además, difícilmente encuentren oídos que puedan escucharlos y comprenderlos.
-Claude Nachin. El psiquismo ante las prueba de las generaciones.

Durante nuestra vida, han ocurrido eventos dentro de nuestro núcleo familiar que se guardan de manera recelosa. Desde nuestra más tierna infancia hemos escuchado incontables veces discutir a los adultos sobre temas que son impropios de lo más niños. Siempre nos dijeron que había cosas de adultos exclusivamente y que por tanto tú, al ser un niño, no tenías la capacidad de comprender o de poder soporta tales discusiones.
Nuestras familias por lo general guardan secretos que no son hablados pues ocasionaría la vergüenza y la ruina de la reputación familiar. Dedicando la mayoría del tiempo a ocultar, en lugar de hablar las cosas, aquellos que son desprovistos de la información andarán con la incertidumbre y la ignominia. Incluso nunca son revelados.    
En tales casos esto perjudica a las posteriores generaciones. Reza un viejo refrán “los pecados del padre, pasan al hijo”, y de cierta manera es bucle que condena a las siguientes generaciones a luchas con criptas (secretos) y fantasmas. La alusión expuesta por Serge Tisseron es una analogía sumamente interesante pues, más allá de caer en obtusos y debatibles temas de cuestiones sobrenaturales, él hace una inferencia entre aquellos aspectos de la herencia psíquica de las personas, donde destaca y distingue la transmisión intergeneracional (lo aprendido directamente de los padres) de lo transgeneracional[1] (referente a tres generaciones previas) donde cada una de esas cosas aprendidas y aquello no dicho se guarda, se calla el síntoma. Lo que más quisiera un sujeto que manifiesta el síntoma  (inconscientemente) es discutir el secreto guardado y poner fin a los conflictos familiares.
Es necesario establecer que se considera al psiquismo humano es poseedor de una herencia psicológica, adquirida por un proceso de aprendizaje de patrones o estilos de comportamiento que los miembros de la nueva generación toman de los adultos que fueron significativos para su desarrollo. Las personas tenderán a repetir acontecimientos que los marcaron en su infancia. Sin embargo, parece ser que no solo se repiten las cosas que ocurren directamente entre una madre o padre y su hijo(a), (transmisión intergeneracional) sino que también existen influencias del mundo representacional de los abuelos en el desarrollo y en la estructuración psíquica de un nuevo ser, (transmisión transgeneracional), esto repercutirá en el desarrollo de ése nuevo ser.     
En El psiquismo ante la prueba de las generaciones. Clínica del fantasma de Tisseron (1995) dio nociones para entender algunos síntomas y patologías de pacientes que son portadores de duelos y traumas no elaborados de sus padres o abuelos. Y es justamente a lo que consagraré su estudio. Tisseron plantea que el funcionamiento psíquico individual no sólo se relaciona con los conflictos propios de la especie y las experiencias particulares de cada uno, sino que también tienen injerencia las vivencias comunes y los accidentes singulares que marcaron la vida de los padres, abuelos, colaterales y amigos. Por lo que comprender el trauma, tanto en la primera como en las generaciones siguientes, alcanza su esencia cuando aprehendemos la totalidad de sus relaciones históricas. Cuando los eventos traumáticos exceden la capacidad del psiquismo del individuo para elaborarlos, pensarlos y expresarlos, el impacto de estos acontecimientos queda instalado como algo ‘extraño’, acallando o silenciando con ello aquellas vivencias que no son procesadas por el individuo. Son ciertas imágenes mentales las portadoras de la transmisión, y que estas imágenes se construyen tanto a partir de la propia vida libidinal, como de las indicaciones y rastros de experiencias dolorosas de los ascendientes, no elaborados y/o de algún tipo de registro de indicios sobre secretos familiares no develados. Es pues la idea que Tisseron trata de denotar.
La familia por otra parte ostenta dos funciones, la primera hace referencia a la contención, la cual consiste en la capacidad de poder aceptar en su seno el contenido psíquico de cada uno de los miembros de la familia. (Dicho contenido psíquico nace de las experiencias vividas en conjunto o por separado.) Y otra que va a transformar esas experiencias en objetos psíquicos inconscientes familiares, estos pueden ser transformados o no pueden serlo. Los objetos no transformables permanecen enquistados, incorporados e inertes y de manera inconsciente son tomados a través de un pacto por uno o varios miembros de una generación posterior, el cual, puede ser un lastre para generaciones posteriores (Tisseron, et al., 1995).
Por tanto es una gran carga tanto para la familia como para al individuo la manera en que afectara las cosas que no se hablen. Aunado a ello, Tisseron sostiene que existen tres instancias donde radica el eje principal de no hablar las cosas y las cuales se transforman en los lastres que pesarán sobre las siguientes generaciones, las cuales repetirán el mismo y fatídico destino que sus ancestros.
Cuando Tisseron hace referencia a la cripta y a los fantasmas no es un tema relacionado con lo sobrenatural, es sin embargo, algo tan azaroso para el provenir de los individuos que podría generar un escalofrío en las personas que hayan pasado por un problema relacionado a lo expresado por Serge.  La cripta entraña un mundo fantasmático particular que lleva una vida separada y oculta; son fantasías de incorporación que se manifiestan clínicamente en los periodos de descompensación en los pacientes” (Tisseron, et al., 1995: 83).
El fantasma por otra parte se le denomina Fantasma a los efectos que la cripta de un padre produce en sus descendientes. Tenemos dos tipos según la generación en donde impacta. Fantasma de primera generación. Se le llama así al efecto producido en el hijo de un padre portador de cripta (Tisseron, et al., 1995), refiere que cuando el padre ha renegado una experiencia fundamental de su propia vida, (está encriptado) el hijo excluirá de su vida el derecho que no pudo ser ejecutado por su padre.
Cuando el padre portador de cripta se descompensa en los momentos de turbulencia, afectará al niño porque sus acciones recaen y se expresan de manera violenta en forma de angustia, de cólera, incluso con otras conductas desorganizadas, por lo que el niño, tratando de comprenderlas, reaccionará también de una manera incongruente reflejando de manera simultánea el síntoma de su padre (Tisseron, et al., 1995). A la par menciona que las criptas del padre serán reemplazados por palabras que tengan una vaga semejanza fonética con ellos, lo que hace difícil descifrarlos. De tal manera que lo que era ‘indecible’ para el padre, se vuelve ‘innombrable’ para el hijo. La persona, en este caso el niño, es influida en su desarrollo no sólo por lo intergeneracional sino también por lo transgeneracional, dicha transmisión se da de manera inconsciente gracias al amor ciego que un descendiente tiene por un objeto transgeneracional. Con todo eso lo que tenemos es una repetición de historias o de síntomas, con la esperanza de obtener una resolución diferente donde se satisfaga el deseo y no se oculten los hechos por vergüenza o dolor de un ancestro.
Al pasar el tiempo lo indecible en primera generación; aquello de lo cual no se hablará se transforma en un innombrable en la segunda generación (ésta carecerá de simbolización y no será representada verbalmente), y en un impensable en la tercera que será percibido como un extraño, sin embargo, no podrán concebirlo ya que al no haber sido nominadas dichas experiencias emocionales por los padres, no pueden ser objeto de ninguna representación verbal en los descendientes, lo que conduce a un proceso posiblemente de frustración a la hora de simbolizarlo.

 

Notas finales

Lo transgeneracional sigue siendo un terreno sumamente amplio donde convergen hechos ligados directamente con el desenvolvimiento de la familia de cada persona.  Cada acción cada problema o duelo que no se supere y no se haga del conocimiento, irremediablemente llegará a tener repercusiones en el desarrollo del psiquismo de las generaciones venideras.
Con todo eso lo que tenemos es una repetición de historias o de síntomas, con la esperanza de obtener una resolución diferente donde se satisfaga el deseo y no se oculten los hechos por vergüenza o dolor de un ancestro. Los miembros de cada generación deben realizar los duelos correspondientes.
Es necesario que por medio del esclarecimiento se den a conocer estos problemas dentro de las familias. Es increíble la gran cantidad de secretos y cosas que no se platican en una familia simplemente para evitar que se separen, al final de cuentas lo que obtendrán son más problemas que irán creciendo y siendo incapaces de introyectarlo y darle un cauce más sencillo para simbolizarlo y expresarlo. Las familias deberías tratar de facilitar a sus descendientes la manera en que platican sobre los eventos históricos, problemas sociales y dentro de su núcleo familiar. No es excusable el hecho de decir que los niños no entenderán el tema. Tras las teorías de Freud y de los psicoanalistas de niños es necesario reconocer que los niños pueden controlar y asimilar la información. Es mejor prevenir y hacer realmente conscientes a las siguientes generaciones de los errores que hemos cometido como sociedad en eras anteriores. Lo lamentable es que cada vez más el acallar y olvidar los precedentes es más fácil que hablarlo y destapar todos los problemas que cargamos la raza humana. El bagaje que tenemos como sociedad sentará el precedente de nuestro porvenir espero, desde mi concepción, luzca mejor que el panorama actual.    



Bibliografía

 Tisseron, S. y otros, 1995. El psiquismo ante la prueba de las generaciones. Buenos Aires: Amorrortu.




[1] Objeto transgeneracional como un ancestro pariente, directo o colateral, que suscita fantasías y provoca identificaciones en uno o varios miembros de la familia.

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